
Lumit AS4 PLUS
Red o pozo moderado en instalaciones medianas: casas grandes, PH y comercios chicos. Cañerías de hasta 4".
Termotanque
El termotanque es el lugar donde el agua está más caliente y más quieta. Es decir: el mejor lugar del mundo para que se forme sarro.
Si tenés agua dura, el termotanque es el primer equipo de la casa que se va a incrustar, y por bastante margen. Hay una razón física simple: es el punto donde el agua alcanza la temperatura más alta y donde permanece quieta más tiempo. Los dos aceleradores del sarro, juntos, en el mismo tanque.
El bicarbonato de calcio disuelto es estable en agua fría. Al calentarse, se descompone y libera carbonato de calcio insoluble, que precipita. Cuanto más alta la temperatura, más rápido y más completo es ese proceso.
Un termotanque trabajando a 70 °C con agua de 250 mg/L de dureza está, literalmente, fabricando piedra todos los días. Y ese carbonato se deposita en los dos peores lugares posibles:
No vamos a darte un porcentaje exacto de sobreconsumo porque depende del espesor, del equipo y de la temperatura de trabajo, y los números que circulan en internet son poco rigurosos. Pero la dirección del efecto no está en discusión.
La purga es mantenimiento básico y deberías hacerla cada 6 meses. Saca el sedimento suelto del fondo antes de que se compacte.
En eléctricos, bajá la térmica del termotanque. En los de gas, poné la perilla en apagado o piloto. Después cerrá la llave de entrada de agua fría al equipo. Nunca purgues con el equipo encendido.
Esperá varias horas, idealmente de un día para el otro. El agua adentro está a 60–70 °C y puede provocar quemaduras graves. Este paso no es opcional.
Está en la parte baja del tanque. Llevá la manguera a un desagüe o al exterior. Si tu equipo no tiene válvula de desagote, la purga la tiene que hacer un gasista.
Sirve para que entre aire y el tanque pueda vaciarse. Sin esto el agua sale a cuentagotas.
Los primeros litros van a salir turbios, con arenilla o barro claro: eso es el sedimento. Dejá correr hasta que salga transparente.
Con la válvula abierta, abrí unos segundos la entrada de agua fría para que el chorro remueva lo que quedó en el fondo. Repetí dos o tres veces.
Cerrá la válvula de desagote, abrí la entrada de agua y esperá a que salga agua sin aire por la canilla de caliente antes de cerrarla. Recién con el tanque lleno volvé a dar energía. Encender un eléctrico con el tanque vacío quema la resistencia en segundos.
La purga saca el sedimento suelto. La costra adherida a la resistencia y a las paredes no sale con agua. Ahí hay dos caminos:
En ambos casos, si el equipo tiene muchos años y mucha incrustación, evaluá con el técnico si conviene la limpieza o el recambio.
Un equipo instalado en la cañería principal trata el agua que llega al termotanque, al calefón, al lavarropas y a la ducha. Sin insumos y sin mantenimiento.

Red o pozo moderado en instalaciones medianas: casas grandes, PH y comercios chicos. Cañerías de hasta 4".

Máxima potencia para agua de pozo de alta dureza e instalaciones grandes: edificios, hoteles y fábricas.
Cada 6 meses como regla general. Con agua muy dura o de pozo, cada 3 o 4 meses. Es una tarea de 20 minutos que alarga la vida del equipo.
Entre 55 y 60 °C. Es suficiente para el uso doméstico, reduce el riesgo de quemaduras, baja el consumo y —lo que nos importa acá— reduce sensiblemente la velocidad de formación de sarro. Por debajo de 50 °C no conviene bajar, por el riesgo de proliferación bacteriana en el tanque.
El sarro en sí no. Lo que sí puede es contribuir a que falle la válvula de seguridad si el sedimento la obstruye, y esa válvula es el dispositivo que evita la sobrepresión. Verificá que la válvula de alivio funcione: accionala manualmente una vez al año y comprobá que descarga y cierra.
Es la señal clásica de sedimento acumulado en el fondo: el agua atrapada bajo la capa de sarro hierve y escapa haciendo ese chasquido. No es una emergencia, pero es un aviso claro de que hace falta purgar, y probablemente una limpieza más profunda.
No de forma directa ni rápida. El equipo trata el agua que entra, así que su efecto principal es sobre lo que viene: evitar que se siga acumulando. La costra ya compactada dentro del tanque conviene sacarla con una purga y, si hace falta, una limpieza de la resistencia.
Los dos se incrustan. En los eléctricos el sarro se deposita directamente sobre la resistencia, que es fácil de limpiar o reemplazar. En los de gas se deposita en el fondo, sobre la superficie de intercambio, que es menos accesible. La diferencia real la hace la temperatura de trabajo y el tratamiento del agua, no el tipo de energía.